Volvia yo a casa en un tren de largo recorrido de la Renfe, cuando me pasó lo que sigue.
Había pasado unos días en casa después de pasar unos días en casa de unos amigos en Barcelona y ahora volvía casa, cansado pero contento. Como siempre que voy solo, iba con los auriculares, tranquilamente escuchando música. El viaje es bastante largo (como unas 4 horas), así que había que tomárselo con calma.
En una de las primeras paradas entraron lo que parecían cuatro jovencitas, se sentaron al otro lado del pasillo xxx, y desde entonces no pararon de armar bulla.
leer el relatoEstábamos en Vallarta, mis amigas y yo, un 11 de diciembre, en el barquito que apenas pones un pie en Vallarta te dicen que si no te subes no fuiste a Vallarta para nosotras ya era como la 3º vez que nos subíamos, bueno, estábamos en la parte de arriba, brindando con tequilas Sunrise, si algo nos gusta a mis amigas y a mi es el tequila, y eso en parte es culpa mía.
Brindábamos por el viaje cundo se acerco un chico a la parte donde estábamos nosotras, era alto, no muy delgado pero su cuerpo se veía fuerte, moreno claro, aunque ya bastante bronceado, su cabello oscuro con unos simpáticos rulos cortos le iban muy bien a su cara de cortes angulosos, sus ojos negros, luminosos y de largas pestañas le daban un toque jovial a ese conjunto de facciones varoniles cuadraban a la perfección con su cuerpo, pidió una cuba libre, mis amigas y yo lo observamos discretamente esperando que se le unieran mas amigos, pero él bebió sólo observando el mar, de vez en ves nos dedicaba una miradita, a la cual yo no podía evitar responder con una coqueta pero discreta sonrisa aprovechando que prácticamente estábamos de frente, solo separados por unos cuantos pasos y mis queridas amigas, sin terminar su bebida, se despidió de mi con una sonrisita y bajo a encontrarse con sus amigos.
leer el relatoToda mi historia comienza en una apacible tarde de otoño, habíamos ido a ver a unos amigos nuestros, con los cuales habíamos tenido ya hace algún tiempo algún que otro encuentro amoroso-sexual, ya que ambas parejas somos liberales. Nosotros hacía ya algún tiempo que habíamos dejado el mundillo liberal, pero la verdad nunca dejamos de mirar qué se cuece por los grupos de parejas y los foros. Esa tarde estábamos charlando de todo un poco, cuando Noe nos invitó a ver unos cuadros que iba a dibujar, eran unos cuadros muy bonitos pero con una gran carga erótica, y sin saber por qué al ver ese dibujo y tenerla a ella a mi lado surgió en mi un deseo irrefrenable de acariciar la mano que sujetaba el ratón del ordenador, para luego subir por su brazo, recorrer sus grandes tetas con mis dedos y mientras mi mano continuara su viaje a lo más profundo de su sexo yo devoraría su boca, recorriendo cada rincón con mi lengua perseguida por la suya. Noe me miró y sonrió, un escalofrío recorrió mi cuerpo.
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