Nuestro primer club liberal

Escrito por Yo Misma Publicado el día 13 de Febrero de 2011

Toda mi historia comienza en una apacible tarde de otoño, habíamos ido a ver a unos amigos nuestros, con los cuales habíamos tenido ya hace algún tiempo algún que otro encuentro amoroso-sexual, ya que ambas parejas somos liberales. Nosotros hacía ya algún tiempo que habíamos dejado el mundillo liberal, pero la verdad nunca dejamos de mirar qué se cuece por los grupos de parejas y los foros. Esa tarde estábamos charlando de todo un poco, cuando Noe nos invitó a ver unos cuadros que iba a dibujar, eran unos cuadros muy bonitos pero con una gran carga erótica, y sin saber por qué al ver ese dibujo y tenerla a ella a mi lado surgió en mi un deseo irrefrenable de acariciar la mano que sujetaba el ratón del ordenador, para luego subir por su brazo, recorrer sus grandes tetas con mis dedos y mientras mi mano continuara su viaje a lo más profundo de su sexo yo devoraría su boca, recorriendo cada rincón con mi lengua perseguida por la suya. Noe me miró y sonrió, un escalofrío recorrió mi cuerpo.

leer el relato

Otra manera de disfrutar

Escrito por Yo Misma Publicado el día 12 de Febrero de 2011

Hola, me llamo Susana, ante todo gracias a todos los que me habéis leído y aun más agradecida a todos aquellos que me lo habéis hecho saber.

Ante todo perdonarme pues esta nueva confesión aunque satisfactoria al menos para mí, os pueda parecer larga e incluso pesada por su lectura, pero he creído conveniente no cortar ni aun menos privaros de esos momentos tan satisfactorios. Hola que tal ante todo pediros disculpa por la tardanza de mis confesiones, pero es tal el trabajo que se me acumula en mi puesto de trabajo, que de algo me debo de suprimir… o sea mis confesiones. Bueno no os entretendré más de lo necesario y comenzare.

Esta nueva confesión se ha iniciado gracias a la amistad que he entablado con una chica, la cual me ha ayudado muchísimo en esta etapa de mi vida. Como bien sabéis todos inicialmente me iba a casar el 18 de septiembre, pero por unos deslices por mi parte… y también miedo a perder mi libertad, no solo las hemos cancelado sino que la hemos retrasado hasta que este segura. Mi chico se ha comportado muy bien… lo reconozco, otro en su situación me hubiera mandado a la mierda y a otra cosa santa rita. Pero la pura verdad es que nuestra relación se ha enfriado un poco y la verdad no se como hacerla resurgir… bueno no quisiera cansaros más por lo que comenzare.

Os reconozco que aun sigo con mis relaciones esporádicas, donde no hay día en la cual no aumento el número de amantes ya sean hombres o mujeres. Bueno comenzare por mentaros que conocí hace algunos meses a Beatriz, como a muchos de vosotros/as fue a través de este medio y por email. Continuo, tras llevarnos un tiempo profundizando la una en la otra, fui confesándole poco a poco donde mis alegrías y mis penas, mis frustraciones, mis sueños y mis pesadillas, miedos… en otras palabras se había vuelto mi confesionario particular. Una manera o mejor una persona a quien pude descargar toda esta mierda que ha veces me pesa tanto y que últimamente no tenía a nadie… si increíble pero cierto.

leer el relato

Tu puta madre

Escrito por Yo Misma Publicado el día 11 de Diciembre de 2010

Estaba muy nervioso aquel primer día de instituto. Llegué con mi hermano, que ese sería su último curso si todo salía bien, a la puerta del centro, donde cantidad de gente se apiñaba porque ahí figuraban todas las listas de alumnos y el aula que les correspondía.

Localizamos mi nombre, Antonio Gazul, y me acompañó hasta el segundo piso, donde estaba mi clase. Entré intentando pasar lo más desapercibido posible, que no fue así, y fui directamente a sentarme al final del salón para no llamar mucho la atención. Chicas con la cabeza mojada y la leyenda “Novata nº 6″, o el número que les correspondiese, garabateada en la frente con un rotulador gordo como advertencia a otros novatos como yo; antiguos compañeros repetidores que se encontraban tras el verano; tías en las mismas condiciones, más mayores y retadoras, que intimidaban más que los tíos…

Tímidamente, una cabecita se asoma por la puerta y barre con la mirada toda la clase hasta que se detiene en mí y no duda en apresurarse a sentarse a mi lado. Menos mal, por fin una conocida. Era José, que estaba tan acojonado como yo.

leer el relato
12345...