La fruta del postre

Escrito por Yo Misma Publicado el día 29 de Julio de 2010

Querido lector/a, ante todo quiero aclarar que esta historia es producto de la imaginación del autor. No dudo que los hechos aquí narrados pudiesen suceder pero de momento transcurren enteramente en una hoja. Si tienen una duda, quieren dar un consejo o sólo pretenden hacer alguna que otra amistad no duden en escribir a mi correo.

El viernes había llegado y por suerte tenía planes. Por la mañana me habían llamado para invitarme a un fiesta que organizaba una amiga en su casa. Sus padres estaban de viaje, así que todo se valía, música, bebidas y mucha diversión. Durante toda la tarde busqué la ropa ideal para llamar la atención pero sin perder mi dignidad. Revolví entre todas las cosas que tenía hasta que encontré finalmente lo que estaba buscando. Luego de bañarme y maquillarme decidí ver como me quedaba la prenda que había elegido, el espejo decía a gritos lo sexy que estaba. Mi pollera de verano color rojo era perfecta para exhibir mis piernas, y la camiseta negra que adornaba mi parte superior hacía notar perfectamente mis senos, al mismo tiempo dejaba algo a la imaginación.

Por suerte la casa a donde tenía que ir no quedaba muy lejos, así que después de reunirme con unas amigas emprendimos camino a pie. A la distancia la música sonaba muy fuerte, también se veía a los invitados que llegaban de todos lados. La casa estaba llena de gente, todos se divertían de una forma u otra, algunos solos, otros con parejas, en fin, como siempre sucede. En medio de la fiesta me di cuenta que un chico me miraba, se hacía el tonto cada vez que yo le devolvía la mirada como casi todos los hombres. Aún así sentía punzante como se clavaba su mirada en mi cuerpo, en mis piernas, en mis pechos, mi boca, mi cola. Decidí mirarlo un poco más, para inspeccionarlo. El no estaba nada mal, era más alto que yo, tenía el pelo corto y bello facial, varonil si me preguntan. No perdía nada con probar suerte con este chico, rápidamente tomé la decisión, la música no tardó en ponerse alta allí aproveché para acercarme y atacar. Llegué hacia él por detrás (para que no me viera) y palpé su hombro.

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Compañeros de trabajo

Escrito por Yo Misma Publicado el día 19 de Julio de 2010

En estos momentos me acabo de hacer una paja pensando en Laura, una compañera de trabajo que me follé gracias a Silvia una jovencita de 19 años. Y he pensado en relataros mi aventura con estas dos extraordinarias mujeres.

Yo trabajo en una empresa familiar muy consolidada en el mercado, en la oficina hay 3 mujeres de edades diversas, Gema 37 años, casada con dos hijos y muy enamorada de su marido, Eva 28 años, a punto de casarse con su novio de toda la vida y finalmente esta Laura, 52 años muy bien llevados, bajita, culo apretado, poca cintura, 1 “michelín” bien puesto, tetas medianas pero redondas, ojos grandes y negros, pelo corto y con mechas rubias, siempre viste con pantalones o faldas largas, en invierno siempre usa blusas y en verano siempre va con camisetas de tirantes con un escote en V marcando el nacimiento del canalillo que forman sus pechos, a mí me vuelve loco su escote, siempre había deseado comerme esas tetas. Su carácter es muy extrovertido, siempre risueña y siempre dispuesta a ir de fiesta pese a estar casada.

Desde el día que entre a trabajar siempre le he tirado indirectas, pero ella nunca se ha dado por aludida, en las cenas de empresa siempre me siento a su lado para poder estar cerca de ella, pero nada ella baila se divierte pero de ahí no pasa nunca.

En el mes de Julio la empresa siempre coje a alguna chica para ayudar en las tareas cotidianas de la oficina ya que empieza una temporada de muchísimo trabajo. Es año cogieron a Silvia, de piel muy morena, pelo largo y negro azabache, ojos marrones, pechos pequeños y puntiagudos, cintura estrecha, culo pequeño y largas piernas, los primeros días siempre venia con tejanos y camisetas. Al principio era muy tímida y le gastábamos bromas hasta que empezó a soltarse y descubrimos que dentro de esa timidez era muy divertida y cariñosa, pero yo notaba que algo escondía en su interior. Con Silvia encajamos muy bien y nos tomamos mucha confianza, por su lado, con Laura intimó mucho gracias a que vivían cerca e iban las dos en el coche de Laura.

Silvia y yo empezamos a trabajar juntos ya que la pusieron a mi cargo para que le enseñara a hacer cartas, presupuestos, etc. Nuestra amistad iba a mas cada día. Un día que estábamos en el PC, entró Laura al despacho, yo me debí quedar embobado por que al irse laura me dijo:

“¿Te gusta, eh?”

“Pero que dices, es una compañera de trabajo y además casada”.

“Pero te gusta, a mí no me engañas”.

La conversación quedó en punto muerto y seguimos trabajando. Por la tarde me pidió que si la podía dejar en el centro de la ciudad ya que había quedado con unas amigas. Una vez en el coche Silvia retomo la conversación.

“Venga dime la verdad, ¿Te gusta Laura?”

Yo me puse rojo y le conteste que dejara el tema.

Pero ella siguió, “He visto como la miras y cada vez que entra al despacho, te atontas con su escote, la verdad es que esta buena y es muy simpática, a mí también me gusta mucho pero yo tengo que ser más discreta”.

En ese momento el semáforo se puso en rojo y despidiéndose con un beso en la mejilla pero rozando un poco mis labios aprovechó para bajarse del coche. Vi como saludaba a unas chicas muy efusivamente pero el verde apareció en el semáforo y tuve que arrancar.

En los días siguientes no ocurrió nada hasta el viernes, le pregunté que haría el fin de semana me dijo que nada que su familia se iba a un pueblo de la costa y que sus amigas se iban de camping y como a ella no tenia mucho dinero hasta que cobrara no podía ir. Le dije que yo tampoco me iba ya que tenía una comida familiar, así que quedamos en vernos el sábado por la noche para ir a cenar y a tomar una copa.

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Por ser curiosa y morbosa me partieron el culo

Escrito por Yo Misma Publicado el día 7 de Julio de 2010

Por ser curiosa y morbosa terminé con el culo roto.

Mi nombre es Paula, tengo 20 años y mi amiga Carla y tiene 28. Nos conocimos por la red, tenemos gustos sexuales parecidos. Somos bisexuales y ambas tuvimos relaciones sexuales con nuestros tíos y tías y nos gusta contarnos nuestras experiencias y fantasías.

Ella estaba viviendo en casa de sus tíos y me contó que su primo de 16 años vivía alzado y que la excitaba muchísimo. Un día me contó que entró al cuarto de su primo y lo encontró masturbándose con sus tangas. Acabo en ellas y cuando las estaba tratando de limpiar lo sorprendió y le preguntó que hacia.

Se puso colorado y tembloroso y lo único que hacia era pedir perdón y que no lo acusara. Le preguntó si le gustaba hacer eso y dijo que si, así que le regaló sus tangas. Le pregunté si no le gustaría ver a su primo masturbarse con sus tanguitas puestas. Pensé que talvez el se excitaría de vestirse de esa forma. Luego coincidimos en que nos gustaría ver a dos hombres haciéndolo y mucho mas si esos hombres son adolescentes. Carla me dijo también que le encantaría hacerlo conmigo mientras uno o dos hombres nos miran, incluso que se masturben mientras nos observan.

Era una clara invitación a hacerlo con ella, era la primera vez que era tan directa conmigo. Estaba muy entusiasmada con la propuesta, así que acepté ir a la casa de sus tíos el fin de semana, aprovechando que ellos no estarían. El primo de Carla era virgen, y tenía un amigo también de 16 y también novato. Acordó que ellos harían lo que nosotros le pidamos y luego el premio sería que debutarían con nosotras.

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