Amar y querer

Escrito por Yo Misma Publicado el día 26 de Febrero de 2011

Esta lloviendo…diablos, y que calor tan insoportable, tenía que ser junio, normalmente me gusta el verano y la lluvia de verano pero después de 10 horas de vuelo y lo cansada que estoy, no me agrada mucho…salí con todos los pasajeros hasta la faja giratoria para recoger nuestras maletas, algunas miradas se dirigen a mí pero no hago caso, vaya lo que me faltaba, no sale mi maleta, será que éste día puede salir mejor?, iré a avisarle al transporte que demoraré aún…demonios, el transporte tampoco esta…definitivamente hoy es un día espléndido, se demora el avión, no sale mi maleta y para colmo varada en el aeropuerto en un aguacero a las 10 de la noche, paciencia Ana, paciencia.

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Nueva experencia lesbica

Escrito por Yo Misma Publicado el día 7 de Febrero de 2011

El ambiente la estaba cargando. Por un lado, no le había sentado bien la última copa y, por otra parte, el rollo que se traía su marido la estaba poniendo de mal humor. No le gustaba que Jose tontease con otras chicas estando ella presente. Sabía que era sólo eso: tontear; nunca llegaba más lejos; pero es que esta noche él se estaba pasando y Susana notaba que se estaba poniendo de bastante “mal café”. Por eso decidió salir un rato a tomar el aire. Eran casi las dos de la mañana y la noche estaba ideal afuera. La soledad de la playa a esas horas contrastaba con la cantidad de gente que se divertía dentro.

Susana se alejó de la puerta de la discoteca y se adentró por la arena, caminando parsimoniosamente hacia la orilla. Su vestido negro de volantes recortaba una romántica silueta. Se quitó los zapatos para caminar más cómoda. A medida que se apartaba del bullicio y se perdía el ruido, iba percibiéndose el murmullo de las olas. Al alejarse, las luces iban atenuándose allá atrás, quedando sólo el destello de la luz de la luna nueva, que se reflejaba en el mar dibujando un precioso haz de fulgor hasta el horizonte. Susana pensó en las veces que había imaginado un paseo así, en soledad, por la noche de la playa.

Al llegar a la orilla, encendió un cigarro y caminó a lo largo de ella. Las olas acariciaban la arena con la suavidad propia de la calma mediterránea. El ruido había desparecido del todo y las luces quedaban ya muy lejanas. Se estaba encontrando mejor y se empezaba a sentir más relajada. Una vieja barca de pescadores varada en la arena rompía la monotonía de la inmensidad de la playa.

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cincuenta minutos en el tren

Escrito por Yo Misma Publicado el día 20 de Septiembre de 2010

Es Lunes por la mañana y me dirijo a la estación a coger el tren que me llevará al trabajo… hoy voy un poco más tarde pero tengo licencia para hacerlo, con pocas ganas compro el periódico y me dirijo hacia el punto de control, introduzco mi bolso por el escáner, cuan al levantar la vista hay algo que poderosamente me llama la atención….

Cojo de nuevo mi bolso y con el billete en la mano me acerco, es un imán, su olor, su figura, su presencia… La veo subir por las escaleras mecánicas hacia el andén, su pelo color paja recogido en una coleta, lleva una camisa verde, con las mangas arremangadas, unos vaqueros ajustados y unas zapatillas, andares seguros y mirada altiva refugiada detrás de unas enormes gafas de sol, tiene un punto masculino que la hacen aún más atractiva, y apenas he visto su rostro, su delantera…

-Coche 2 11C- me interrumpe el empleado de la compañía ferroviaria; miro hacia el mostrador y veo el resguardo de su billete, no lo puedo creer, el suyo es coche 2 11 B, al lado del mío. Quizás hoy sea mi día de suerte pienso.

Subo al andén lentamente, comienzo a buscarla con la mirada, quiero ver cómo es, su rostro, observar su cuerpo, volver a disfrutar de su aroma, sentir cómo me atrae…

Llega el tren y no la veo, confío que ubique su asiento, ahora te veré pienso… Llego a mi asiento (mi subcosciente me juega una mala pasada) Coche 2 11 B. Me siento, bajo la bandeja y dejo mi bolso ,abro el periódico y sólo pienso en disimular mientras que con el rabillo del ojo miro si viene.

Ella: Perdona chiqui.- me dice – creo que te equivocaste de asiento…

Yo: Si disculpa, me equivoqué de asiento…

Ella: Tranquila si quieres dime cual es tu asiento y me siento allí.

Yo: No, no, de verdad siéntate aquí…

Cojo mis cosas, levanto la bandeja, me pongo de pie y al cruzar el estrecho pasillo para ir a mi asiento, la rozo levemente y aspiro el olor que desprende, me fijo en su rostro, rasgos marcados, piel blanca, manos grandes y firmes, expertas, sabias…

Me siento en mi asiento abro el periódico y la miro, no puedo evitarlo, sus manos me invitan a entregarme a ellas, a dejarme hacer, por una vez quisiera ser yo la devorada, la que se deja hacer… su rostro precioso mármol esculpido, su mirada penetrante aún con sus gafas de sol puestas. Alguien la incomoda a través del móvil, la llaman, rechaza la llamada, contesta un mensaje de forma escueta, la vuelven a llamar y vuelve a rechazar la llamada, ella tiene el control y lo sabe. Guarda el móvil en el bolsillo delantero del pantalón (quien fuera móvil).

No me concentro, cierro el periódico, suspiro, tomo aire profundamente y lo suelto, sólo con tenerla al lado me estoy excitando, respiro su aroma, observo sus gestos, sus manos y me mira, me ha parecido ver una leve sonrisa… Entonces, carraspea, se levanta, da dos pasos y gira levemente la cabeza, mirándome de reojo… Es lo que creo, no lo pienso, me levanto y la sigo…

Entra en el baño del tren, no echa el cerrojo de la puerta, pulso el botón de abrir puerta y entro… Ella cierra la puerta la asegura y me empotra contra la pared, yo respiro de manera entrecortada, excitada, mi mirada de deseo y lujuria atraviesa sus gafas de sol y le llega, lo sé, intuyo la misma mirada en ella… Me está sujetando por los hombros contra la pared, mis labios piden ser besados, mi cuerpo pide ser desnudado salvajemente… Con una de sus manos coge uno de mis senos, lo aprieta, está duro y excitado, ardo, lo sabe, lo alarga y yo lo deseo más…

Intento quitarle las gafas y no se deja, silencio y tensión sexual en el ambiente, con rabia le aparto la mano de mi seno y es entonces cuando me besa, me muerde, con deseo, con pasión, con rabia…… le respondo al beso, intento cogerla por la cintura y atraerla hacia mí, pero no me deja, ella es quien domina y yo me dejo… Vuelve a besarme, continua por mi cuello, me quita la camisa y comienza nuevamente a masajearme los pechos, ahhm, comienzo a gemir ligeramente… me desabrocha el sujetador, me muerde los pezones, mientras sus manos desabrochan mi pantalón, me abre más las piernas, mete una de sus manos por dentro de mis bragas y llega a mi monte de Venus. Se entretiene en jugar con mi bello púbico, no aguanto más, mi respiración se empieza a hacer ruidosa, mete un poco mas la mano, me separa los labios… Qué no pare! Pienso, intento decirlo en voz alta, pero no puedo, su lengua está doblegando nuevamente la mía…

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