Mi doctora la urologa

Escrito por Yo Misma Publicado el día 19 de Julio de 2011

Vaya batacazo que se ha dado en su partes nobles, pero no importa la doctora la urologa lo arregla todo aunque se haciendo unas buenas pajas hasta calmar el dolor.  El dolor fue tan grande, que Pedrito se dobló hacia adelante, cayó al suelo y perdió el conocimiento. La patada que le dieron jugando al fútbol fue totalmente involuntaria, pero la bota le dio en las pelotas. Sus compañeros, preocupados, lo sacaron del campo de tierra en que jugaban y lo llevaron al vestuario.

Recobró el sentido y se llevó las manos entre las piernas. El dolor seguía, aunque no tan fuerte. Se irradiaba por toda la zona. Se palpó con cuidado. Todo seguía, gracias a dios, en su sitio. Ignacio, el amigo que le dio la patada se disculpó.

Más tarde, ya en casa, seguía sintiendo un ligero dolor. Se miró en el espejo del baño. Todo parecía normal, pero tenía un pequeño morado en las ingles.

-Joder, ni que Ignacio fuera holandés!- dijo.   ( jeje, un piropillo a los subcampeones del mundo de un campeón del mundo).

Cuando al día siguiente le seguía doliendo la zona, se empezó a preocupar, a tal punto, que se lo contó a su madre.

-¿Te duele mucho, tesoro?

-No, no mucho. Pero el dolorcillo está ahí. ¿Se me habrá reventado un huevo?

-Jajajaja. Que bruto. No creo. Déjame ver.

-¿Queeeeeeeeeeee? Ni loco, mami.

-Soy tu madre.

-Coño, mamá. Que me da vergüenza.

-No seas bobo.

-Que no. Ya se me pasará.

Pero no se le pasó. Cada vez estaba más preocupado. Volvió a hablar con su madre y ella volvió a insistir que le enseñara la zona. El susto pudo más y mirando al techo, se bajó los pantalones y los gayumbos. Su madre miró la zona. Todo parecía normal, pero le preocupó el visible morado.

-Será mejor que vayas al médico.

-Jo, mamá.

Si enseñarle sus partes a su madre le había resultado tan difícil, hacerlo a un desconocido le parecía imposible.

-Ni jo mamá ni leches. Ahora mismo te pido cita y vamos al médico.

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