Un buen par de maduritas

Escrito por Yo Misma Publicado el día 29 de Agosto de 2010

Hola!! Heme aquí nuevamente y trayendo otro relato a ésta página.

Lo que comentaré a continuación es un resabio de mi actividad nocturna (taxista) que en este caso, se prolongó hasta avanzadas horas de la mañana.

En mi ciudad existe una zona que prevalece respecto al resto por su actividad nocturna, allí se concentran pubs, boliches y confiterías bailables. Obviamente los fines de semana se transforman en el eje de nuestra actividad laboral y es natural observar largas colas de vehículos como el mío a la espera de pasajeros y pasajeras.

Así las cosas, recibimos a tempana hora, llamadas de nuestra central para retirar pasajeros en domicilios particulares y llevamos a nuestros clientes al lugar de su agrado. En tanto, tratamos de averiguar quienes son, su posible horario de retorno para ganarnos el derecho de llevarlos nuevamente a sus casas al finalizar la noche.

En uno de aquellos recorridos, fui abordado por tres señoras de unos 45 años aproximadamente que concurrían a un pub donde la concurrencia responde a un grupo de edades que va de los 35 a los 55 años.

Las tres lucían chispeantes, se notaba que previamente habían pasado por algunas copas.

¿Adónde las llevo chicas?

Vamos a la Barraca, estamos de festejo.

Ok, ¿cumpleaños?

Nooooo, divorcio.

Reconozco que la respuesta me sorprendió un poco, pero en estos momentos, nada es demasiado extraño en este mundo.

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Sexo con dos

Escrito por Yo Misma Publicado el día 23 de Agosto de 2010

Una de las noches mas eróticas de mi vida fue cuando tuve sexo con dos hombres a la vez. Mi primer trío. Llegué al apartamento de mi amigo Ariel vestida con una falda corta sin ropa interior. Me tomé unos tragos, hablé con mi amigo y nos besábamos esperando al otro amigo, Fabián. Cuando llegó, nos presentamos todos y Ariel se disculpó para bañarse. Yo ya estaba caliente y Fabián comenzó a besarme y rozarme entre las piernas. Yo tenía un vibrador que lo estuve usando para calentarme mas. Abría las piernas para que Fabían me metiera los dedos y hurgara bien rico mi chocha mojada y caliente. Ariel salió del baño y se paró frente a mi con su verga ya dura y comencé a lamerla, besarla y chuparla mientras el me acariciaba el cuello. Fabían nos miraba y escuchaba cómo hacía sonidos de agrado.

Nos fuimos todos a la habitación, nos desvestimos completamente y Ariel se acostó en la cama con la cabeza hacia los pies de la cama. Yo me puse en cuatro y sentía cómo Ariel me lamía la chocha y yo mientras tanto le chupaba la verga a Fabían. Sentía como esa rica verga dura y gorda entraba en mi boca, mi saliva lo mojaba toda y Fabían movía sus caderas cómo si me estuviera penetrando el culo o algo así. Entonces me cambié de posición y comencé a chuparle la verga a Ariel, aún en cuatro y Fabían me abrió las nalgas y me penetró bien ricamente. Me penetró con su verga y utilizaba su dedo pulgar para hurgarme el culo y yo no podía con el placer y más chupaba a Ariel. A Ariel le gustaba que mientras lo chupara le hurgara el culo y así hacía. Por poco se me olvidaba decirles que en la habitación había una ventana que tenía la cortina abierta y daba hacia el otro edificio de apartamento. En una miré hacia el lado y vi unos hombres espiándonos y mas caliente me sentía. Me encanta que me miren mientras tengo sexo y que los que me miren no sepan que yo lo se. No se si me explico bien.

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Una cena con laura

Escrito por Yo Misma Publicado el día 21 de Agosto de 2010

En esta ocasión les contaré como fue una noche que quedamos para salir a cenar y bailar Laura y yo, es muy tranquila pero muy romántica.

Como ya saben de mis anteriores relatos, Laura es una mujer en la cuarentena, mayor que yo que se conserva estupenda y que para mí es una buena amiga y amante.

Para no cansarles empezaré por contarles como empezó todo. Quedamos a las 21 horas en su piso, pasaría a buscarla y nos iríamos a cenar, era un viernes de principios de julio, no hace mucho, yo me vestí normalito, mi pantalón tejano, una camisa cómoda, mis zapatos y salí con el tiempo justo pues no la tenía muy lejos, al llegar llamé al timbre y me abrió ella, estaba radiante, llevaba unos zapatos descubiertos con tacón y acabados anudados a la altura de la pantorrilla, muy majos de color carne, combinaban con su bronceado de piel y sus esbeltas piernas, que son delgadas y muy sinuosas, sigan subiendo y aparecen sus muslos descubiertos a media pierna con un vestido ceñido como de tul, semi transparente, de color azul oscuro, acababa en tono mas claro como de encaje, marcando sus curvas, sus caderas, su vientre plano, sus tetas, con un escote generoso pero no atrevido, abierto, de tirantes, su rostro era vivo, tenía los labios pintados suavemente de color carne, con un toque de brillo, sus ojos pintados en color más oscuro que realzan esos ojos azules, estaba radiante, le entregué la rosa roja que llevaba y me lo agradeció con un tierno beso en los labios, la colocó en el jarrón que tenía en la entrada y cogiéndola de la mano nos bajamos por la escalera en busca de la calle.

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