Mi primera vez en el sexo oral

Escrito por Yo Misma Publicado el día 11 de Diciembre de 2010

iempo después de haber vivido mi primera experiencia en el sexo con Julio, tuve la oportunidad de estar con mi novio Francisco unas cuantas veces, fue agradable pero nunca tan espectacular como era haber estado con Julio. Francisco era muy tierno conmigo y eso me encantaba pero le faltaba algo, no sé, de pronto emoción, hay que tener en cuenta que yo tampoco era muy experta y aunque mi primera vez había sido impresionante, yo no era la mejor.

Las cosas con Francisco se acabaron por diversas razones y preferimos terminar como amigos y no de pelea.

Algo que Francisco me criticó durante el sexo era que yo no era capaz de hacerle sexo oral y él se moría porque yo le hiciera eso, pero no sé porque no me atrevía, era extraño pero no era capaz.

Cuando las cosas acabaron con Francisco, entré a la Universidad y conocí mucha gente, empecé a salir con algunos hombres e incluso tuve relaciones sexuales con dos hombres aparte de Julio y de Francisco, las cosas con estos hombres no fueron nada serias pero tenían algo en común a ninguno de ellos les hacía sexo oral, y pude sentir con ellos lo mismo que sentía con Francisco, ellos querían, realmente querían que yo les hiciera sexo oral.

Una tarde me encontraba en la casa pensando en eso, en ¿Cuál sería la razón por la que no me gustaba hacerles sexo oral a los hombres? Y después de un tiempo descubrí cual era el problema, no sabía cómo hacerlo, nunca lo había hecho y no era que me diera asco, era simplemente que me daba miedo hacerlo mal, ¿y si lo hacía mal y no les producía placer, o si los lastimaba?

Esa tarde mi hermana, Paola, estaba esperando al novio, Carlos, que iba a recogerla para hacer unas vueltas, mamá estaba de viaje y yo no me quería quedar sola, así que le pregunté a mi hermana si había algún problema en que los acompañara, ella no puso ningún problema, afortunadamente el novio de Pao era muy querido y nos llevamos muy bien.

Cuando Carlos llegó, Pao me avisó y yo me alisté para salir, me puse unos jeans, unos tenis, una camisetica esqueleto blanca y mi chaqueta de jean, saludé a Carlos y nos montamos en su carro para ir a hacer las vueltas.

Fuimos a comprar unas cosas que ellos necesitaban y a mirar una ropa que mi hermana quería comprar, así que fuimos a un centro comercial de la ciudad. Estuvimos mirando ropa toda la tarde y Pao compró algunas cosas. Entramos a un almacén de ropa interior, Carlos se puso todo nervioso y decidió esperarnos afuera, Pao me explicaba que a él le daba pena era conmigo porque normalmente le encantaba mirar ropa interior con mi hermana.

Pao compró un conjunto negro con unos cintas moradas, la verdad muy sexy, -es para alguna ocasión especial, tu sabes- me explicó a lo que yo respondí –está espectacular Pao-. Mientras mirábamos ropa yo aproveché y le comenté a mi hermana lo que me pasaba con el sexo oral, ella soltó la carcajada y me respondió – ay Lala, no puedo creer que todavía no lo hayas mamado- yo me puse roja como un tomate porque unas señoras que estaban en el almacén se dieron vuelta a mirarnos, -¡Paola!- le dije yo algo molesta –que importa acaso son parientes tuyas, ah relájate si- me respondió ella – eso es exactamente lo que tienes que hacer relajarte un poco más, deja de ser tan prevenida con las cosas, por eso es que yo tengo a Carlos contento porque me arriesgo a disfrutar, créeme que hacerle sexo oral a un hombre es delicioso, a mi por lo menos me encanta y a Carlos le fascina como se lo chupo- cuando mi hermana me dijo esto yo sentí como empezaba a excitarme.

Salimos del almacén y nos encontramos con Carlos, de ahí nos fuimos para el carro. De regreso a la casa mi hermana le pidió a Carlos que pasáramos por una tiendita, cuando llegamos ella se bajó y compró un par de botellas de vodka.

Ya en el camino hacia la casa, eran como las seis, mi hermana le dijo a Carlos –imagínate que Lala no sabe hacer sexo oral- yo le pegué en el brazo – Paola tienes huevo como me haces eso- y Carlos contestó –si Pao eso es cosa de tu hermana- su expresión era de apenado pero medianamente intrigado por el tema, -¡ah! Par de mojigatos- respondió Paola, -venga le enseño como se hace- y se soltó el cinturón de seguridad, mientras Carlos aún manejaba le soltó el cinturón del pantalón y empezó a soltarle el jean, Carlos la separó con su mano y le dijo –Paola, que haces, estás loca-, -no te pongas de complicado que yo se que te gusta- y terminó de soltarle el jean, bajo sus bóxers y le cogió el pene que no estaba erecto yo mire pero luego volteé la mirada hacia la calle algo apenada, Paola me miró y me dijo –Lala mira como se hace, fresca que estamos en confianza-, no aguanté las ganas de mirar vi como mi hermana abría la boca y se metía el pene aun flácido de Carlos en la boca, empezó a mover su cabeza suavemente hacia atrás y hacia adelante, Carlos se concentraba en manejar y miraba a nuestro alrededor vigilando que nadie estuviera viendo, su verga se fue endureciendo y yo me fui mojando, cuando ya estuvo bien erecto mi hermana se alejo y sosteniéndolo con una mano me dijo- mira bien cómo voy a poner mi lengua y mis labios para que veas cómo hacer para no lastimarlo, yo no podía creer lo erecto que estaba Carlos, lo tenía grandísimo, de hecho era el más grande que yo había visto hasta ese día, mi hermana esforzándose para abrir bien la boca puso su lengua en la base del glande como haciéndole una cunita a la verga de Carlos y luego dirigió toda su boca rodeándolo con sus labios pero separando sus dientes, luego empezó a moverse de atrás hacia adelante y otra vez atrás sosteniendo la base del pene con su mano, a ratos tomaba aire y lamia el pene erecto de Carlos y luego nuevamente lo introducía en su boca aumentando el ritmo, yo miraba fascinada por la delicadeza y la pasión con que mi hermana encaraba tal labor, y me excitaba porque además era la primera vez que veía sexo en vivo y me pareció demasiado excitante. Carlos, de un momento a otro separó a mi hermana y le dijo –ahí hay una patrulla de policía- mi hermana se sentó le abrochó el jean a Carlos y se abrochó el cinturón de seguridad, luego se volteo hacia mi y limpiándose la saliva alrededor del labio inferior me dijo –vez Lala, ese es el principio básico, y si de verdad quieres enloquecer a un hombre usa mucha saliva y déjalo que se venga en tu boca, ¿sí o no mi amor?-, Carlos escasamente asintió con la cabeza y yo empecé a mirar por la ventana.

Cuando llegamos al apartamento subimos en el ascensor los tres y Carlos no era capaz de darme la cara, creo que ya había reaccionado de la excitación en la que se encontraba y estaba avergonzado. Paola por su parte estaba tranquila como siempre, yo la verdad estaba aún pensando en esa imagen y lo mucho que me había gustado, la verdad no veía la hora de ponerlo en práctica.

Unas horas más tarde estábamos los tres sentados en la sala tomando vodka y hablando y mi hermana puso música y se levantó a bailar, ya estábamos un poco prendidos y se nos había olvidado lo sucedido en el carro. Paola algo agotada después del baile que hizo sola, se sentó al lado de Carlos y empezó a besarle el cuello y a consentirle la entrepierna, Carlos le seguía la corriente y yo miraba, era como si se les hubiera olvidado que yo estaba ahí, yo me senté en la silla y simplemente me dediqué a mirar.

Mi hermana empezó a frotarle la verga a Carlos por encima del pantalón mientras le daba un beso muy apasionado, luego soltó el cinturón y el botón del jean, empezó a bajar la cremallera y le metió la mano por debajo de los bóxers, y se veía el movimiento cómo acariciaba esa verga tan grande que yo ya había podido ver.

Paola se arrodilló frente a Carlos y le bajo los pantalones mientras este se quitaba la camiseta que tenía puesta, -ahora sigue la lección- me dijo Paola con cara de sexo, y nuevamente empezó a mamárselo mientras yo miraba atónita, era la imagen más arrechante que se me podía ocurrir, después de unos minutos mi hermana se levantó y se fue a su cuarto y dijo –ya vengo- yo me quedé ahí mirando como Carlos se masturbaba pero él no era capaz de mirarme a mí, eso me hizo sentir bien, como con cierto poder.

Al rato volvió Paola estrenando su conjuntico de ropa interior nuevo. Carlos la miró con un deseo profundo, y yo no podía creer lo atractiva que se veía mi hermana con ese conjunto, el bra era a media copa con encaje y tenía unas cinticas moradas que pasaban por la parte inferior de la copa y se anudaban en el centro, las tiras de los hombros también eran en cintas moradas, la tanga era brasilera descaderada, en encaje negro y la cinta morada servía para anudarla en los costados, las dos piezas eran semitransparentes y se veía muy atractiva mi hermana, a Carlos se le notaba la atracción y el deseo.

Pao me miró con esa cara de picardía de ella me dijo – ahora si vamos a continuar con nuestra lección -.

Se arrodilló frente a Carlos y termino de quitarle el jean y los bóxers, dejándolo completamente desnudo. Carlos era muy atractivo tenía un cuerpo atlético bien formadito pero no era de esos tipos que parecen inflados, Pao le separó un poco las piernas y tomó la verga de Carlos con su mano luego bajó su cabeza y empezó a lamerle los testículos mientras con la otra mano lo masturbaba suavemente, duró un rato así y luego dirigió su cabeza hacia ese pene gigantesco, lo introdujo en su boca y siguió mamándoselo aumentando ligeramente el ritmo.

Carlos no disimulaba para nada su excitación y en un momento dado tomó la cabeza de mi hermana y la halo hacia él obligándola a meterse todo el pene en su boca, yo estaba aterrada al ver la capacidad de mi hermana para tragarse semejante pene tan inmenso, la sostuvo ahí un par de segundos y la soltó, mi hermana sacó la verga de su boca y respiró profundo para luego volver a introducirlo todo y así repitió varias veces, luego siguió chupándolo normalmente.

Carlos aprovechaba y le tomaba de la cabeza y la cogía duro del pelo, mi hermana le chupaba el pene y con una mano le acariciaba el pecho, en otras ocasiones Carlos le acariciaba la espalda y pasaba sus manos por encima del bra de mi hermana y le acariciaba las tetas, que son espectaculares.

Después de unos minutos Pao se retiró y se sentó al lado de Carlos acariciándole la verga, Carlos le metía la mano por el brassiere y luego la bajaba e le acariciaba la vagina por encima de la tanga, yo por mi parte estaba muy excitada viendo esto pero no era capaz de hacer nada al respecto.

Paola se levantó de su puesto y acercándose a mi me dijo al oído muy suavemente –ahora es tu turno hermanita- yo la miré y me quedé ahí quieta, me negué haciendo un gesto con mi cabeza, -claro que si- dijo Paola y me halo del brazo, yo me dejé guiar hasta quedar en frente de Carlos, mi hermana me soltó el botón del pantalón y me hizo arrodillar en frente de su novio.

La verdad yo no sabía que hacer, no sabía ni que pensar, pero una parte de mi quería formar parte de este juego de mi hermana. –Adelante, ya viste como se hace- dijo Paola, yo miré el pene de Carlos y de cerca era aún más impresionante, además estaba húmedo con la saliva de mi hermana.

Carlos me miraba con la misma excitación que había deseado a mi hermana un rato atrás, yo estiré mi mano y toqué su verga dura como un riel, empecé a masturbarlo y me fui excitando demasiado, mi hermana se sentó al lado de Carlos subió sus pies en el sofá y abrió sus piernas, desde donde yo estaba solo tenía que girar un poco la mirada para verla y eso no sé porque pero me excitaba aún más.

Decidida me fui acercando al pene de Carlos, empecé a sentir su aroma, y me parecía agradable, con delicadeza fui abriendo mi boca y sin dejar de mirar ese hermoso pene lo introduje teniendo en cuenta lo que había visto a mi hermana hacer, empecé sentir su sabor mezclado con la saliva de mi hermana que aun quedaba allí, cuando Carlos soltó un suspiro profundo, supe que le estaba gustando y sentí como me mojaba, sentí un poco de mi flujo salir de mi vagina a mojar mis tangas.

Empecé a chuparle el pene a Carlos, con una mano me ayudaba con la otra le acariciaba el pecho, tal como mi hermana lo había hecho. Miré a mi hermana y ella se estaba masturbando por encima de las tangas mirándome a mi mamárselo a su novio, saqué el pene de mi boca y bajé para lamerle los testículos, todo esto mientras miraba a mi hermana con sus piernas abiertas tocándose la vaginita y las tetas, cuando saqué mi lengua y la acerqué a las güevas de Carlos pude sentir esa piel tan suave y empecé a lamerlas con locura como si fuera la mejor paleta que hubiera probado, mi hermana al ver esto debió excitarse mucho porque decidió correr su tanguita y empezó a acariciarse la vaginita directamente, vi como se tocaba el clítoris y se abría los labios con los dedos de forma muy sutil hasta que decidió meterse dos dedos y siguió masturbándose.

Esta no era la primera vez que yo veía a mi hermana desnuda o en ropa interior pero si era la primera vez que la veía de forma tan detallada, además nunca había visto a una mujer masturbándose en vivo y eso me arrechaba más.

De un momento a otro mi hermana dejó de masturbarse se acercó a Carlos y lo besó mientras yo seguía en mi labor de mamárselo, luego Paola tomó la mano de Carlos y la llevo hacia la parte de atrás de mi cabeza –cógela como a mí, yo se que tienes ganas-, Carlos llevó su otra mano a mi cabeza y empezó a halarme hacia él con firmeza pero no brusco, fue metiéndome todo su pene en la boca pero yo si no logré, como mi hermana, meterlo todo en mi boca, luego me soltó y repitió varias veces.

Yo sentía la verga de Carlos palpitante en mis labios y lengua. Paola se levantó de la silla y se ubicó detrás de mí, sentí que sus manos pasaron por mi abdomen y me terminó de soltar el jean, y lo bajó hasta dejarlo en mis rodillas – mira mi amor coge estas nalgas, se ven deliciosas ¿no?- Carlos me acarició las nalgas y las apretó, luego se volvió a acomodar para que yo pudiera mamárselo con confianza.

Mi hermana metió sus manos por debajo de mi camiseta buscando mi bra lo soltó del broche y me quito las tiras sin quitarme la camisetica esqueleto que tenía, luego de quitármelo se lo lanzó a Carlos en la cara, este lo cogió con fuerza y respiraba su aroma, esto me puso a mil, Carlos me acariciaba las tetas por encima de la camisetica y mi hermana se volvió a masturbar a su lado.

Después de una buena mamada yo me levanté para tomar aire, mi hermana me retiro y me dijo -ahora si a disfrutar- se sentó encima de Carlos se corrió la tanguita hacia un lado sin quitársela y fue permitiendo que ese monstruoso pene la clavara, yo miraba con atención pues era el mejor espectáculo del mundo, Carlos la tenía de la cintura y mi hermana comenzó a moverse, él le quitó el bra e hizo lo mismo que con el mío, respiró profundamente su aroma, y luego empezó a chuparle y a manosearle las tetas. Yo me senté al lado de ellos muy cerca para poder ver todo, veía como esa verga abría a mi hermana, como Carlos le chupaba las tetas y como se besaban, mientras yo me masturbaba.

Me terminé de quitar los jeans y me abrí de piernas ahí al lado de ellos, me masturbaba por encima de la tanguita, mi hermana me acariciaba la parte interna del muslo hasta que su mano tocaba la mía y la presionaba haciendo que mi mano presionara mi vagina, luego subió su mano hasta mi camisetica y me la subió yo entendí el mensaje y me la quité dejándoles ver mis tetas que estaban endurecidas de tanta excitación, Carlos empezó a manoseármelas con fuerza, yo seguía masturbándome y mi hermana me acariciaba las piernas, mientras él la penetraba y ella se movía encima suyo.

Unos minutos después me arrodillé en el sofá al lado de Carlos y le puse mis tetas en la cara él empezó a chupármelas de forma espectacular luego bajé y le di un beso que el correspondió de forma muy apasionada, cuando lo besé mi hermana soltó un gemido delicioso y me agarró las nalgas con fuerza, todos sabíamos que estaba llegando fue bajando el ritmo y se retiró liberando un suspiro de agotamiento.

La verga de Carlos estaba dura y muy mojada con los flujo de mi hermana, que además al igual que yo se venía en orgasmos húmedos, al punto que las piernas de Carlos y el sofá estaban mojados, yo me arrodillé otra vez frente a él y se lo mamé, algo me poseía a probar ese pene cubierto de flujos de otra mujer, me excité demasiado.

Paola se acercó y me quitó las tangas, -pero está mojadita la niña no, ¿estás arrecha?- yo como pude le hice saber que si, ella se sentó nuevamente al lado de Carlos y se quitó también sus tangas, luego le dio nuestras tangas a su novio y este las olió, yo no podía creer lo mucho que eso me excitaba. Mi hermana se puso en cuatro encima del sofá y nos mostraba como se masturbaba, yo no me aguanté mas y me senté encima de Carlos, quería clavarme esa vergota, y así fue, me dejé penetrar, sentía ese pene muy adentro y mi vagina muy abierta, a veces incluso dolía un poco pero me excitaba, lo monté un rato, nos besábamos el me chupaba las tetas, nos manoseábamos, el me cogía las nalgas y luego se las cogía a mi hermana mientras ella seguía metiéndose los dedos ahí en cuatro al lado nuestro.

Paola se sentó nuevamente y retirándome me dijo – pero la lección no ha terminado- yo quedé al lado de Carlos, Pao volvió a mamárselo y yo a masturbarme Carlos me tocaba la vagina con sus dedos y alternaba entre mis tetas y mi vagina, de un momento a otro él retiró sus manos y las llevó rápidamente a la cabeza de mi hermana haciéndola comerse toda su vergota, gimiendo jadeando supe que estaba eyaculando en la boca de Pao.

Cuando el jadeo terminó, Pao sin hablar se levantó y se dirigió hacia mí, me hizo recostarme, se me sentó encima con las piernas abiertas, yo podía sentir el calor de su vagina en mi pubis, y el aroma de su cuerpo que fue acercando a mí, sus tetas rozaron contra las mías y con una mano me tocó la boca, yo entendí que quería que la abriera, así que lo hice y saqué mi lengua ella hizo lo mismo y pude ver el semen de Carlos que salía de la boca de mi hermana, ella siguió acercándose y la punta de su lengua tocó la mía un poquito, eso me inquietó un poco pues era mi hermana, mientras el semen pasaba a mi boca, yo lo recibí –ahora pásatelo- dijo Paola, yo lo tragué un poco impresionada por la textura, pero no me pareció desagradable.

-Rico ¿no?- dijo Pao, yo le respondí que si y seguí masturbándome pues yo aún no me había venido, ellos se quedaron mirando y luego Pao le dijo a Carlos –ahora te toca a ti- lo arrodilló delante de mi yo abrí mucho mis piernas –abre la boca- le dije con voz entrecortada y seguí acariciando mi clítoris hasta que salió de mi un chorro de flujito que cayó parte en el tapete y parte en la boca de Carlos que remató pasando su lengua por mi vagina y chupándomela hasta que me hizo venir otra vez.

Esa noche seguimos así desnudos y tomando vodka hablando de todo un poco, cuando nos fuimos a dormir me invitaron a pasar la noche con ellos, y fue muy rico, al día siguiente pensé que todo iba a estar raro pero no. Ese día preparamos el desayuno y ya.

Esa no fue la última vez que compartimos a Carlos, ni la última que compartimos a alguien para tales efectos.
Fuente: todorelatos.com

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