Una cena con laura

Escrito por Yo Misma Publicado el día 21 de Agosto de 2010

En esta ocasión les contaré como fue una noche que quedamos para salir a cenar y bailar Laura y yo, es muy tranquila pero muy romántica.

Como ya saben de mis anteriores relatos, Laura es una mujer en la cuarentena, mayor que yo que se conserva estupenda y que para mí es una buena amiga y amante.

Para no cansarles empezaré por contarles como empezó todo. Quedamos a las 21 horas en su piso, pasaría a buscarla y nos iríamos a cenar, era un viernes de principios de julio, no hace mucho, yo me vestí normalito, mi pantalón tejano, una camisa cómoda, mis zapatos y salí con el tiempo justo pues no la tenía muy lejos, al llegar llamé al timbre y me abrió ella, estaba radiante, llevaba unos zapatos descubiertos con tacón y acabados anudados a la altura de la pantorrilla, muy majos de color carne, combinaban con su bronceado de piel y sus esbeltas piernas, que son delgadas y muy sinuosas, sigan subiendo y aparecen sus muslos descubiertos a media pierna con un vestido ceñido como de tul, semi transparente, de color azul oscuro, acababa en tono mas claro como de encaje, marcando sus curvas, sus caderas, su vientre plano, sus tetas, con un escote generoso pero no atrevido, abierto, de tirantes, su rostro era vivo, tenía los labios pintados suavemente de color carne, con un toque de brillo, sus ojos pintados en color más oscuro que realzan esos ojos azules, estaba radiante, le entregué la rosa roja que llevaba y me lo agradeció con un tierno beso en los labios, la colocó en el jarrón que tenía en la entrada y cogiéndola de la mano nos bajamos por la escalera en busca de la calle.

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Mi profesora de matematicas

Escrito por Yo Misma Publicado el día 18 de Agosto de 2010

XXX, Mi nombre es Fernando y relato la experiencia mas increible de mi vida esto sucedio cuando tenia 15 años, ahora tengo 19, mido 1.80 tengo pelo negro piel blanca y siempre me han dicho que soy bien parecido.

La clase de matematicas me daba mas problemas que otra materia, empezando porque las matematicas y ecuaciones algebraicas nunca fueron mi fuerte, y segundo porque la maestra que

daba esta materia era particularmente EXITANTE;

Se llamaba Jimena, media alrededor de 1.70, teniacabello largo de un color castaño oscuro, de piel blanca, una cara con facciones muy finas, ojos con una mirada traviesa, no era flaca pero tampoco robusta, tenia unos senos grandes perfectamente bien formados y levantados, y unas nalgas grandes y bien paradas que sobresalian cada vez que se le notaba la tanga de hilo dental

atravez del pantalon.

Una ocasion, llego vestida a dar clase con un pantalon negro totalmente ajustado, una

blusa blanca con escote que dejaba ver parte de sus hermosos senos, y vestia un hilo

dental que se marcaba atravez del pantalon, resaltando sus nalgas de diosa y

zapatos de tacon color blanco.

Mientras llenaba el pizarron de aburridas y complicados problemas de algebra, no podia dejar de admirar su hermoso culo que apuntaba directamente hacia los alumnos, a medida que se le

acababa el pizarron, se agachaba cada vez mas para seguir escribiendo en la parte inferior del pizarron, cada vez mas y mas hasta que quedo empinada escribiendo en la parte mas baja del pizarron, lo que hizo que se le pudiera apreciar su conchita marcada en el pantalon, lo que hizo que se me erectara el pene, un momento despues se acerco a mi pupitre para revisar mi progreso y se dio cuenta de mi enorme excitacion a lo que respondio con una risita traviesa.

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Compañeros de trabajo

Escrito por Yo Misma Publicado el día 19 de Julio de 2010

En estos momentos me acabo de hacer una paja pensando en Laura, una compañera de trabajo que me follé gracias a Silvia una jovencita de 19 años. Y he pensado en relataros mi aventura con estas dos extraordinarias mujeres.

Yo trabajo en una empresa familiar muy consolidada en el mercado, en la oficina hay 3 mujeres de edades diversas, Gema 37 años, casada con dos hijos y muy enamorada de su marido, Eva 28 años, a punto de casarse con su novio de toda la vida y finalmente esta Laura, 52 años muy bien llevados, bajita, culo apretado, poca cintura, 1 “michelín” bien puesto, tetas medianas pero redondas, ojos grandes y negros, pelo corto y con mechas rubias, siempre viste con pantalones o faldas largas, en invierno siempre usa blusas y en verano siempre va con camisetas de tirantes con un escote en V marcando el nacimiento del canalillo que forman sus pechos, a mí me vuelve loco su escote, siempre había deseado comerme esas tetas. Su carácter es muy extrovertido, siempre risueña y siempre dispuesta a ir de fiesta pese a estar casada.

Desde el día que entre a trabajar siempre le he tirado indirectas, pero ella nunca se ha dado por aludida, en las cenas de empresa siempre me siento a su lado para poder estar cerca de ella, pero nada ella baila se divierte pero de ahí no pasa nunca.

En el mes de Julio la empresa siempre coje a alguna chica para ayudar en las tareas cotidianas de la oficina ya que empieza una temporada de muchísimo trabajo. Es año cogieron a Silvia, de piel muy morena, pelo largo y negro azabache, ojos marrones, pechos pequeños y puntiagudos, cintura estrecha, culo pequeño y largas piernas, los primeros días siempre venia con tejanos y camisetas. Al principio era muy tímida y le gastábamos bromas hasta que empezó a soltarse y descubrimos que dentro de esa timidez era muy divertida y cariñosa, pero yo notaba que algo escondía en su interior. Con Silvia encajamos muy bien y nos tomamos mucha confianza, por su lado, con Laura intimó mucho gracias a que vivían cerca e iban las dos en el coche de Laura.

Silvia y yo empezamos a trabajar juntos ya que la pusieron a mi cargo para que le enseñara a hacer cartas, presupuestos, etc. Nuestra amistad iba a mas cada día. Un día que estábamos en el PC, entró Laura al despacho, yo me debí quedar embobado por que al irse laura me dijo:

“¿Te gusta, eh?”

“Pero que dices, es una compañera de trabajo y además casada”.

“Pero te gusta, a mí no me engañas”.

La conversación quedó en punto muerto y seguimos trabajando. Por la tarde me pidió que si la podía dejar en el centro de la ciudad ya que había quedado con unas amigas. Una vez en el coche Silvia retomo la conversación.

“Venga dime la verdad, ¿Te gusta Laura?”

Yo me puse rojo y le conteste que dejara el tema.

Pero ella siguió, “He visto como la miras y cada vez que entra al despacho, te atontas con su escote, la verdad es que esta buena y es muy simpática, a mí también me gusta mucho pero yo tengo que ser más discreta”.

En ese momento el semáforo se puso en rojo y despidiéndose con un beso en la mejilla pero rozando un poco mis labios aprovechó para bajarse del coche. Vi como saludaba a unas chicas muy efusivamente pero el verde apareció en el semáforo y tuve que arrancar.

En los días siguientes no ocurrió nada hasta el viernes, le pregunté que haría el fin de semana me dijo que nada que su familia se iba a un pueblo de la costa y que sus amigas se iban de camping y como a ella no tenia mucho dinero hasta que cobrara no podía ir. Le dije que yo tampoco me iba ya que tenía una comida familiar, así que quedamos en vernos el sábado por la noche para ir a cenar y a tomar una copa.

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