Una mala hija

Escrito por Yo Misma Publicado el día 21 de Septiembre de 2010

Conocer a Silvia me hizo reflexionar. Con treinta y seis años seguía soltero después de un largo noviazgo, que a punto había estado de acabar en boda, y al que sólo habían seguido relaciones esporádicas o muy breves. Pero entonces vi en Silvia la mujer con la que quería compartir mi vida y decidí ir completamente en serio con ella. Tenía algunos años menos que yo y era una mujer muy cariñosa, que había sabido atraerme como ninguna antes. Era divorciada y la separación había sido difícil, así que ella tampoco había previsto tener de nuevo una relación estable, pero es que los planes que se hacen para este tipo de asuntos no tienen ninguna utilidad.

De su matrimonio había tenido dos hijas. La menor, Aída, de cinco años, era muy pequeña cuando la separación y no había supuesto un trauma para ella. La mayor, Estíbaliz, había cumplido los dieciséis y sí había sufrido con la separación de sus padres. De hecho, Silvia me confesó que no se decidía a comprometerse por ella: siempre le había echado en cara el divorciarse de su padre, aunque había tratado de hacerle entender que esa relación no podía haber continuado y le había pedido comprensión, sin que sirviera de nada. Silvia pensaba que le resultaría muy violento que saliese con otro hombre, pero yo la quería y lo cierto es que no me parecía bien que su hija la condicionara de ese modo. A mí no me importaba que tuviese dos hijas pero la mayor tendría que aceptarlo y lo mejor sería que me conociesen y se hicieran a la idea.

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Una esposa muy puta

Escrito por Yo Misma Publicado el día 20 de Agosto de 2010

Una noche, salimos a bailar mi pareja y yo, con la disposición de encontrar alguien que satisfaga a esta esposa insaciable, ya que de tanto fantasear estábamos demasiado calientes, con la idea de que yo estuviera con otro hombre, y yo caliente de tener sexo con otro. La idea era seducirlo, e invitarlo a nuestra casa, todo con el fin de tener sexo duro, sin contarle que andaba con mi pareja, queríamos llevarlo para yo seducirlo, y ejercer mis dotes sexuales en la cama, mientras mi marido escuchaba en la pieza contigua, eso me daba mucho placer y me ponía al máximo. Solo saber que recibiría sexo insaciable toda la noche, para luego ser penetrada por mi pareja con una tremenda verga otra vez, me hacía estar muy excitada.

Bueno, estábamos en la disco y el candidato era un Stripper, su cuerpo muy marcado, se notaba muy preocupado de su físico, y eso me mata mas, un cuerpo duro. Me imaginaba como seria su miembro, yo pensaba debe tenerlo muy grande, ya que sus pantalones hacían ver el reflejo de una enorme verga (mmm, me excitaba mucho, cumplir esta fantasía). Lo mire por un buen rato, observaba sus movimiento tan sensuales, bailando, y mostrando su cuerpo todo sudado, era placentero observar sus músculos e inmediatamente pensé que era el hombre ideal para que fuese presa de nuestra fantasía: era guapo, musculoso, y se notaba bien dotado. Lo seducía con la mirada como una leona cazando su presa, lo mire calientemente, y el me correspondió, no miraba a nadie mas que a mí, (yo fui con un gran escote, que dejaba mis grandes pechos al descubierto, se notaban muy grandes, ya que los tengo así), al rato se acerco a mí, el también me miraba, fue como un flechazo de su parte y me hablo al oído, me pregunto con quien andaba, le dije un amigo, y me saco a bailar, mi marido disimulando me miraba, y en su mirada sentía que me decía “que PUTA eres”, se notaba caliente yo creo ya estaba duro de puro observar a su mujer con otro, ya se imaginaba en lo que podía parar esto, yo estaba dispuesta a todo, ya que era una fantasía que teníamos hace mucho tiempo, y ya no iba a detenerme, quería a toda costa ser penetrada por otro pene. Me puse a bailar bien sexy con el, le coquetee mucho, me acercaba para que el sintiera mis pechos muy duros contra su cuerpo sudado y duro, el estaba loco conmigo, yo creo nunca se había topado con alguien como yo, hasta que nos besamos, con mucha pasión, lengua con lengua mientras yo miraba a mi marido disimulada, mostrándole lo rico que era estar con otro que no era el, y que deseaba otra verga distinta en mi cuerpo.

Deseosa y ansiosa, de pensar como le propondría que se fuese con nosotros, a mi casa, (ya que igual es extraño que yo estuviese acompañada), le invente algunas mentiritas piadosas, y acepto de inmediato la propuesta de ir a mi casa, el bailaba en ese lugar, así que lo espere en el auto con mi marido, y mientras le tocaba el pene a mi el, que estaba durísimo, (yo creo estuvo duro toda la noche), me daba mas morbo de hacer cosas sucias. Comenzamos a planear como sería, que haríamos y ahí decidimos que el estaría en la pieza del lado escuchando todo mis quejidos, y mis gritos de placer. En el fondo me gustaba que el me escuchase con ganas de follarme, pero no me tendría hasta terminar de hacerlo con el Stripper.

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mi jefe se follo a mi mujer

Escrito por Yo Misma Publicado el día 7 de Agosto de 2010

Tarde meses en aceptar la propuesta de Alberto, Alberto era mi jefe en una empresa de informatica bastante importante, lo que un dia me propuso casi le cuesta que le rompiera la crisma pero poco a poco nose como fui planteandome la idea.

Alberto me propuso acostarse con mi mujer a cambio de un puesto de alto rango en la empresa y 60000 euros, el cabron debia saber que andabamos mal de dinero y esos 60000 euros nos venian muy bien para saldar deudas, cuando se lo propuse a mi mujer entro en colera, pero dias después decidio aceptar debido a que nuestras deudas eran tantas que el banco estaba a punto de embargarnos.

Esta historia relata el dia en que Alberto decidio cobrarse con mi esposa lo acordado, ella y yo fuimos a la casa de mi jefe, un caseron a las afueras de la ciudad, una gran casa desde luego, Alberto era un hombre rico, bueno, en realidad lo era su mujer, ella era la dueña de la empresa donde Alberto ejercia de directivo.

Mi mujer no dijo nada en el trayecto hasta la casa de Alberto, ni tan siquiera me miraba y yo no sabia que decir, cuando llamamos al timbre nos sorprendio que Alberto abriera la puerta desnudo, con su polla mostrandose ante nosotros.

“Hombre Carlos, pense que se echaria para atrás en el ultimo momento, veo que estan algo sorprendidos, como tardabais decidi desnudarme para aligerar tramites”

” Tu mujer es mas guapa de lo que parecia en las fotos que tienes en tu mesa de la oficina”

“Carlos, te veo algo nervioso, vete a la cocina a tomar algo mientras converso con tu esposa”

Fui a la cocina dejando a mi esposa con Alberto, cuando llegue encontre una botella de vino caro y debajo un sobre con el dinero acordado, habia 15000 euros mas de lo que habiamos acordado, no hacia mas que darle vueltas a la cabeza, como habia podido llegar al punto de vender a mi esposa.

Me asome por la puerta de la cocina, podia ver a Alberto hablar con mi esposa

“Cecilia, eres mucho mas bella de lo que pensaba, supongo que sabes perfectamente para lo que estas aquí, quiero follarte y asi se lo hice saber a tu marido, al principio se mostro indignado pero cuando le dije el dinero que obtendría y el puesto en la empresa, cambio de opinión”.

Estaba sentado junto a mi mujer cuando se percato de mi presencia desde la cocina

“Carlos, ven aquí, traete el vino si quieres, quiero que lo veas todo, sientate ahí en frente”

No me gusto nada la idea de ver como el cabron de mi jefe procedia a joderse a mi mujer pero no me quedo otra que sentarme en el sofa de enfrente a ellos.

Alberto cogio la mano de mi mujer y la llevo hasta su polla, ella miraba hacia otro lado mientras se la meneaba a mi jefe.

“Vamos mujer, seguro que puedes hacerlo mejor”

Mi mujer comenzo a acariciarle los huevos y a masturbarle con mas fuerza

“Asi esta mucho mejor, vamos cielo, ahora quiero sentir tu boca sobre mi polla”

Mi esposa se arrodillo ante la polla de Alberto y se la metio en la boca, comenzo a chuparle la polla a mi jefe alli mismo, a escasos metros de mi.

“Vamos, engullala entera cariño, he pagado muy caro por usted y quiero hacerla de todo”

La polla de Alberto salia y entraba de la boca de mi esposa produciendo en mi arcadas al escuchar los sonidos de succion que provenian de la boca de mi mujer.

“Seguro que a partir de hoy, cada vez que beses a tu esposa Carlos, te acordaras de cómo mi polla entraba y salia de su boca, jejeje”

Menudo cabron pense para mis adentros, le encantaba que yo estuviera alli delante viendo como mi amada esposa se tragaba su polla hasta los cojones.

Por la cara de mi esposa caian algunas lagrimas pero a pesar de ello, mi mujer seguia mamando la polla de Alberto.

“No llore mi niña, ya vera como le gusta que la joda delante de su maridito”

Alberto se levanto y se dirigio al sofa donde yo estaba, mi mujer vino tras el, la mando apollarse en el brazo del sofa donde yo estaba, a unos centímetros de mi pude ver como Alberto la levantaba el vestido y la bajaba las bragas ante mis narices.

“No te apures Carlos, no eres el unico de la empresa que me vende a su esposa, muchas otras han pasado por aquí, ademas tienes suerte de poder gozar de este cuerpo todos los dias, yo solo tengo esta oportunidad”

“Pero hoy sere yo quien follara a esta puta como se merece”

Desde luego mi mujer era muy linda, de pelo moreno y corto, tenia unos lindos pechos y un culo que era lo que mas me atrajo de ella, a sus 26 años Cecilia era una delicia de mujer, por eso el cabron de Alberto se habia interesado tanto en ella.

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