Mas vale tarde que no nunca

Escrito por Yo Misma Publicado el día 17 de Agosto de 2010

Desde hace unos meses venia notando a mi hijastro un poco raro, en principio lo atribuí a la reciente muerte de mi marido, pero tras observarlo sospeché que el problema iba más allá. Figuraciones mías, pensé. El caso es que, fruto de mis observaciones hacia su comportamiento, no dejaba de pensar en él, y no como el hijo de mi difunto esposo, sino como un hombre que tal vez pudiera sentir una atracción física hacia mi, porque a pesar de mis años (ya paso de los setenta) debo decir que me conservo bastante bien para mi edad; lo cierto es que mi hijastro –qué mal suena esa palabra- en ocasiones me observaba, y yo estaba convencida de que en ocasiones provocaba roces “casuales” con mi cuerpo. Me gustaba tanto sentir el roce ocasional de sus dedos en mi trasero… yo estaba casi segura de que le gustaba, pero y si sólo fueran imaginaciones mías… por ejemplo, cuando yo estaba en la fregadera y él se pegaba a mí por detrás como queriendo coger un vaso, en más de una ocasión pude sentir su miembro tan pegado a mis nalgas que tenía que buscar una excusa para separarme de él, para luego arrepentirme de no haber hecho algo, pero qué podía yo hacer, tenía tanto miedo de que todo esto fuera sólo un producto de mi calenturienta imaginación…

Yo nunca había tenido un orgasmo, había oído hablar de ello a algunas de mis amigas, aunque la mayoría creían, como yo, que eso del orgasmo es cosa de hombres, que nos montan y nos usan para su placer. Sin embargo, lo que sentía cuando estaba cerca de mi hijastro era algo tan poderoso, me provocaba tal desazón, que me dije a mí misma que, tal vez, con él podría descubrir lo que era gozar de verdad. En cualquier caso, todos estos pensamientos amenazaban con volverme loca, creo que aún no sé a ciencia cierta cómo saqué fuerzas para hacer frente a aquel solitario tormento, pero ahora al fin puedo contar cómo me convencí a mí misma de la necesidad de SABER, para bien o para mal, si él me deseaba tanto como yo lo necesitaba, puedo contar.

leer el relato

Me case con mi suegra

Escrito por Yo Misma Publicado el día 7 de Agosto de 2010

Victoria, La atractiva madre de Virginia mi mujer y de Jenny, en la época de este relato contaba con cuarenta y tres muy bien cuidados años, con un físico que poco o nada tenía que envidiar a sus agraciadas hijas, muy por lo contrario, La madre era más alta y esbelta que sus estupendas hijas, con unas caderas amplias y un trasero digno de esculpir, además de un par de tetas prominentes y erotizante, delgada no lo era, pero tampoco le sobraban kilos. Era de esas maduras que cualquier hombre deseaba tener para sí y que no pasa desapercibida. Cuando salían de Shoping las tres parecían hermanas, aunque los hombres se giraban para contemplar las buenas bondades de la madre.

Ella, mi querida suegra, había tomado la buena costumbre de visitarnos cada dos meses y se quedaba una o dos semanas con nosotros, antes de retornar a su ciudad de residencia. Mi mujer se ponía muy contenta en su compañía ya que las unía una amistad y confianza especial. —- Y yo aunque ustedes no lo crean, también disfrutaba mucho de su estadía, pues poseía una sensualidad y madurez que me andaban trayendo excitado todo el día.

En esa oportunidad y motivo de mi relato debió concurrir por una repentina enfermedad de Virginia, su querida hija, donde él médico recetó reposo absoluto por una neumonítis y como si esto fuera poca cosa se le presentó un cuadro de infección urinaria por lo que para mi fue un verdadero castigo ya que le suprimieron las actividades sexuales con marido y eso cuando recién habíamos cumplido dieciocho meses de casados donde el sexo para nosotros era más importante que nuestra diaria alimentación por tanto su enfermedad me significaba un verdadero suplicio, pues nuestra cuota llegaba a dos por la noche y una por las mañanas y ahora llevaba una semana en cero. Veía una mujer interesante en la calle, la seguía con una lasciva mirada, produciéndome una auto excitación y cuando llegaba a casa en vez de tranquilizarme, mi querida suegra se me mostraba cada día más provocativa, deseable y atractiva.

Esa noche llegué más temprano que de costumbre y después de pasar un rato junto a mi mujer que ya empezaba a dar muestras de mejoría, maliciosamente me deleitaba también observando los deliciosos muslos de Victoria que acompañaba a su hija de rodilla sobre la cama y al usar una corta falda dejaba relucir todas sus bondades hasta poder observar el pequeño calzoncito de lycra blanco que usaba esa noche, que al ser tan diminuto permitía ver parte de su vellosidad pubiana. Esas visiones me calentaban a full y ardía de deseos por lanzarme sobre ella, quitarle sus prendas de vestir con mis propias manos y extasiarme de esas apetecibles carnes de su bien desarrollado cuerpo, penetrándola repetidamente como ella se lo merecía, por provocarme de esa forma.

Muy sobre excitado esa noche, preferí abandonar el cuarto de mi mujer, llevándome grabado en la mente, la erótica imagen de mi suegra. Me dirigí al cuarto de servicio, lugar elegido como mi esporádico dormitorio pues acusé mucho agotamiento por la dura jornada laboral del día, pidiéndole a Victoria, que antes de irse ella a la cama me pasara a dejar una taza de leche tibia, a lo que la buena mujer accedió.

Camino a mi nueva alcoba, me llevé media botella de Whisky y dos vasos, este sólo echo indicaba a todas luces que esa noche algo extraordinario que venía tramando desde mucho tiempo, estaría a punto de ocurrir

leer el relato

Follando con mi tia en la comunion de mi primo

Escrito por Yo Misma Publicado el día 29 de Julio de 2010

Hola:

Lo que les voy a contar es una historia totalmente verídica que sucedió hace algunas semanas. Transcurrió en la celebración de la comunión de mi primo. Pero antes de nada me gustaría presentarme, mi nombre es Tony tengo 18 años, soy un tío bastante alto 1,84, estoy fuerte, pelo corto, moreno, vamos que estoy bastante bien.

Lo que les voy a contar sucedió con mi tía María, ella es una mujer de unos 40 años, tiene un cuerpo bastante cuidado, mide + o – 1,75, es morena de pelo largo, algo rizo, tiene unos pechos bien firmes, ni muy grandes, ni muy pequeños, pero lo que más me gusta de ella son sus piernas, las tiene fuertes y largas, con unos muslos de escándalo terminando en un culo que calentaría a cualquiera.

Como les contaba, todo sucedió en la comunión d mi primo, yo llegué con mis padres a la iglesia a eso de la 1h. Toda la familia ya se encontraba allí, nos saludamos todos como de costumbre, pero el centro de todas las miradas y comentarios era mi primo, lo normal ya que era su primera comunión. A mi tía se la veía muy entusiasmada con el acontecimiento, estaba muy bien arreglada, llevaba una falda q le llegaba por debajo de la rodilla con una abertura q iba hasta el comienzo de sus muslos, por lo que se le podían ver bien sus esculturales piernas, además la falda era ajustada y le hacia también un hermoso culo, por arriba llevaba una blusa blanca con un par de botones sueltos lo que dejaba ver un poco de su canalillo, iba con la melena suelta y bien arreglada en la peluquería y muy bien maquillada.

Yo ya me había hecho algunas pajas a cuenta de mi tía, pero pensaba que a partir de aquel día me iba a hacer muchas más ya que estaba muy guapa y me había puesto cachondísimo, lo cual no es muy difícil en mi caso.

Ella se acercó y me dio dos besos, me dijo lo mucho que había crecido y lo guapo que estaba (lo típico), yo le dije que ella también estaba muy guapa.

Después de los saludos, todos empezamos a entrar en la iglesia. Yo me busque un sitio por la parte de delante junto a mis padres y mis otros tíos. La misa comenzó, mi primo estaba en una especie de altar con mis tíos uno a cada lado, desde mi sitio podía verlos perfectamente, durante toda la misa estuve observando el culo y las piernas de mi tía lo que me hizo poner aun más cachondo. A la hora de ir a comulgar, me las arregle para ponerme detrás de ella en la cola para poder ver más de cerca su hermoso culo, cuando acabó de comulgar yo me quedé mirando sus piernas y su culo con descaro, ella de repente miró hacia atrás y me pillo mirándola, yo aparté la mirada de inmediato, creo que me puse colorado, comulgué y me fui a mi

sitio, el resto de la misa transcurrió con normalidad.

Al salir, finalizada la ceremonia, la gente se quedo hablando en las afueras de la iglesia mientras le hacían fotos a mi primo, yo pensaba en si mi tía se habría dado cuenta de que la miraba o si tan solo me miró y no se percató.

Cuando terminaron de hacer fotos, la gente se empezó a ir a donde se celebraría el banquete. Una vez allí, aparcamos el coche y nos reunimos de nuevo, nosotros fuimos de los primeros en llegar, así que esperamos en el aparcamiento a que llegase el resto de la gente, cuando llegaron mis tíos, yo por supuesto me puse en una posición idónea para ver salir a mi tía del coche y observar sus piernas y ver si se le veía algo más por esa rajita que tenía en la falda que tan cachondo me ponía.

leer el relato
...34567